L'Argentina di origine italiana

08-10-2018 | Opinioni

Hacia una ciudadanía italiana responsable

Por Julio Croci *

Argentina es el país donde más ciudadanos italianos viven fuera de la madre patria. Alrededor de 950.000 habitantes de nuestro país son ciudadanos italianos. Alrededor de un 12 por ciento del total son nativos italianos, mientras que el resto son descendientes y cónyuges de estos que han podido realizar los trámites de doble ciudadanía.

En ocasión de los festejos por el Día de la República, el Consulado General de Italia en Buenos Aires resaltaba que sólo en lo que va de los primeros 4 meses de 2018, se han finalizado los tramites de 2.400 nuevos ciudadanos italianos, es decir el 100% más comparando con el mismo periodo del año pasado (1237).

Si a eso le sumamos los trámites finalizados en las restantes sedes consulares del país, concluimos que en breve estaremos superando el millón de italianos en Argentina.

El  crecimiento de ciudadanos podría ser muchísimo mayor si la red consular tuviese más personal y herramientas de gestión. Aunque en Argentina hay 9 consulados italianos, la demanda es tan grande que supera ampliamente la posibilidad de gestión de todos los pedidos de turnos en un tiempo razonable. Debemos recordar que en nuestro país hay millones de argentinos descendientes de italianos con derecho a la doble ciudadanía. Sólo se verá interrumpido este derecho cuando el inmigrante italiano se haya nacionalizado argentino antes de que nazca su hija/o. Además, las mujeres, como consecuencia de una ley arcaica y discriminatoria no pueden transmitir la ciudadanía a hijos que hayan nacido antes de 1948.

Desde varios ámbitos políticos y desde la vida institucional de la colectividad, se han advertido como los  recortes presupuestarios a la red consular repercuten directamente en la atención al futuro ciudadano italiano. Lo mismo aplica a quien ya es ciudadano y encuentra demoras considerables al momento de renovar pasaportes o realizar trámites de actualización de anágrafe.

La ciudadanía italiana por ley es un derecho para los descendientes de italianos (Ius sanguinis). Y es cierto que este derecho se ve en cierta forma vulnerado cuando la estructura consular italiana no puede responder en tiempo y forma. Sin embargo, a lo que ahora quiero referirme es a las responsabilidades que trae aparejadas el derecho a la ciudadanía.

Resulta un tanto triste para los que amamos Italia, conocemos nuestra historia familiar, estudiamos el idioma del Dante y participamos en los procesos eleccionarios ejerciendo el voto como ciudadanos responsables, conocer cotidianamente personas que cuentan con la ciudadanía italiana pero que desconocen totalmente su origen familiar o la historia de su antepasado inmigrante. Carecen de una mínima información de Italia y su actualidad, desconocen la lengua e ignoran por completo el derecho a voto.

Es por ello que resulta fundamental pensar la ciudadanía italiana no sólo desde la perspectiva del derecho. También es importante fomentar una ciudadanía responsable, que quien posee tan rica posibilidad (ser ciudadano de dos o más países), la valore y conozca el origen familiar, la historia de sacrificio de sus antepasados migrantes y al menos nociones mínimas de la lengua italiana. Asimismo, que valore la posibilidad de ejercer el derecho a elegir a sus propios representantes en el parlamento italiano, un derecho consagrado que muy pocos países otorgan a sus ciudadanos en el exterior.

Por todo lo mencionado anteriormente, creo oportuno solicitar un esfuerzo al futuro ciudadano. Claramente no me refiero a la ridícula tasa de 300 euros que desde hace años el estado italiano cobra y que destina muy poco a fortalecer la red consular, que era -según los que la propusieron- el motivo del cobro de esa tasa.  El esfuerzo al que hago alusión es por conocer aunque sea a nivel básico el idioma italiano. Dicho conocimiento debería ser certificado por las instituciones de la comunidad y del Sistema Italia, que ofrecen cursos de idioma en todo el país. Saber algo del idioma y la cultura italiana, sin lugar a dudas despertará en el futuro ciudadano la curiosidad por indagar el origen de su familia.

Requerir un nivel mínimo de italiano a los futuros ciudadanos no tiene como objetivo crear obstáculos en el acceso a un derecho. Por el contrario, busca potenciar al ciudadano, nutrirlo de un recurso  que lo ayude a ejercer una ciudadanía responsable. Hacerlo consciente de que en ese pasaporte bordó está representada una historia familiar de sacrificios, alegrías y tristezas, de familiares que adoptaron a nuestro país como propio, pero que nunca olvidaron a la madre patria, esa misma patria que hoy le confiere el honor de ser su ciudadano.

 

*Presidente de la Federación de Asociaciones Calabresas en Argentina y Consultor de la Región Calabria

 

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