L'Argentina di origine italiana

11-10-2018 | Attualit谩

El monumento a Col贸n, hoy como ayer, expresi贸n de lo que la comunidad italiana representa en la Argentina

Com鈥檈ra bello il Monumento a Colombo! Un siglo atr谩s fue motivo de orgullo y manifestaci贸n de pertenencia a la sociedad local. Hoy est谩 olvidado despu茅s de ser desalojado de su prestigioso emplazamiento y su nueva colocaci贸n, que deb铆a convertirse en un nuevo polo de italianidad, por ahora es s贸lo el obrador de obras cercanas.

Bellissimo! Efectivamente era hermoso el monumento a Colón, colocado detrás de la Casa Rosada. El monumento obra del florentino Arnaldo Zocchi en mármol de Carrara era digno de la estirpe artística de los grandes maestros toscanos del Renacimiento y de la piedra que ellos utilizaron para dejar maravillada a la humanidad. Y era la expresión cabal del orgullo de los inmigrantes italianos por las glorias de Italia a lo largo de los siglos, con la cual querían homenajear a la Argentina y a su pueblo, en el primer aniversario de la Revolución de Mayo.

A dos días de la fecha en que se conmemora el 526º aniversario de la gesta histórica de Cristoforo Colombo, parece superfluo recordar una vez más la historia de la preciada obra de Zocchi, el esfuerzo de quienes nos precedieron hace cien años para realizar este espléndido regalo a la Argentina y el justo orgullo que sintieron cuando  la obra fue inaugurada por el entonces Presidente de la Nación, don Hipólito Yrigoyen durante una concentración apoteótica. Por eso no la vamos a recordar.

Como parece reiterativo volver a recordar la ofensa que recibimos juntos, la obra y nosotros como comunidad italiana  heredera de quienes donaron el monumento, de parte de la ex Presidente Cristina Elizabet Fernández de Kirchner. Por eso tampoco vamos a recordar el bochornoso episodio.

O volver a hablar sobre  que el actual gobierno nacional presidido por Mauricio Macri, quien en el momento de la afrenta era Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y su hoy sucesor y en aquel momento su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, se desentendieron de la suerte del Monumento, buscando en todo momento minimizar el tema, sacarse de encima el problema creado por Cristina. No vale la pena recordar esas actitudes, especialmente en momentos en que otros temas, seguramente más candentes, ocupan su atención

Por otro lado era algo comprensible después de que vieran que sólo unas trescientas personas habían participado en las manifestaciones contra la decisión de quitar el monumento de su prestigioso emplazamiento original. Comprensible también cuando cada vez es menor el conocimiento que tiene la sociedad argentina acerca de Italia, de los italianos, de la inmigración italiana, de su aporte a la construcción del País, de la cooperación entre la Península y la que una vez fue llamada la “Segunda Patria de los Italianos” en numerosos campos. Como el de la investigación espacial, presente esta semana con el lanzamiento del satélite argentino SAOCOM 1A. Aunque en general en los medios locales tuvo poca difusión la parte de la colaboración entre los dos países, a pesar de que se trata del proyecto de cooperación más importante que tiene la Argentina en el campo espacial y de que la su partner es Italia, una potencia mundial en ese sector de la investigación espacial, algo que tampoco se conoce o se difunde.

Pero volviendo a Colombo, también viajero del espacio en su época, la colectividad italiana de un siglo atrás lo eligió como arquetipo de aquello que la italianidad había representado a lo largo de la historia de la humanidad y, específicamente, a lo largo de la historia argentina: espíritu emprendedor, la búsqueda de nuevos horizontes, creatividad, tesón, entre otras características con las que se identificaban aquellos inmigrantes italianos

En aquella época además su figura no era controversial como lo es hoy en día.

Pero más allá de la figura del Gran Navegante Genovés, exponente de la apertura mental del Renacimiento, el monumento en sí mismo es expresión del deseo de la colectividad italiana de demostrar su afecto y agradecimiento a la Argentina, y su decisión de demostrar su pertenencia a la sociedad local, que sigue siendo de origen italiano, en un porcentaje realmente importante, a pesar de que las fuertes migraciones desde países vecinos, van cambiando esa histórica característica argentina.

Y bien, pasado un siglo, pasadas las conocidas vicisitudes vividas por el monumento, parecería ser que “ya fue”.

Después del pataleo de unos pocos dirigentes de las instituciones representativas de la colectividad - empezando por FEDIBA  y el COMITES de Buenos Aires - después de la persistencia en reclamar, incluso soportando ofensas, difamaciones, desconfianzas, el monumento finalmente fue reconstruido y la estatua de Colombo fue colocada en lo alto de su pedestal en el mes de noviembre del año pasado.

Lamentablemente desde entonces quedó olvidado. La anunciada inauguración por parte de la Ciudad de Buenos Aires, en el mes de mayo, no tuvo lugar. Los fondos para la terminación de los trabajos de impermeabilización todavía tienen que ser autorizados. La cripta, principal pérdida respecto al monumento originalmente colocado frente a la Casa Rosada, aún permanece inconclusa. Y no se sabe cuándo se va a terminar, ni si el material rescatado de la cápsula del tiempo abierta cuando se decidió el traslado del monumento (conteniendo monedas, diarios, planos, registros cinematográficos, etc) va a ser colocado en su interior. (A propósito, sería bueno que quienes conservan ese material o copia del mismo, lo dieran a conocer, como forma de poner de manifiesto lo que el monumento significó para la colectividad que lo donó).

Nuestra comunidad, o mejor dicho sus instituciones representativas -FEDIBA y el COMITES  de Buenos Aires -presentaron un proyecto para la construcción de un Museo de la Italianidad y un anfiteatro, que sirvieran para difundir la obra de los italianos  en la Argentina, la cultura italiana en el País y como lugar de encuentro para eventos sociales y culturales. Como “luogo di ritrovo”, de nuestra comunidad, destinado a conquistar un profundo simbolismo como lugar itálico por excelencia.

Lamentablemente los meses han pasado, el predio en el que ha sido levantado el monumento continúa cerrado al público y además la zona está siendo transformada profundamente con las obras proyectadas por la Ciudad, para hacer una zona verde y de recreación y un mega-estacionamiento para el aeroparque Jorge Newbery.

Las obras citadas requieren un gran movimiento de tierras para ganarle espacios al río. Como es sabido, se va rellenando con escombros traídos de varias partes de la Ciudad. Mientras tanto el espigón Puerto Argentino, antigua dársena de salida de los hidroaviones y posteriormente parque para  los pescadores, está cerrado y es utilizado como lugar de obras para el depósito de las tierras que después se descargarán en el río.

En la punta del espigón, Cristoforo Colombo mira al Río de la Plata y le da la espalda a la Ciudad.

Es cierto que así lo pensaron quienes donaron  la obra. El Almirante debía mirar al río para recibir con su mirada a quienes llegaban a estas tierras desde el mar. Pero hoy parece más bien una pose del Genovés para no ver lo que ha sucedido a sus espaldas.

Porque hoy, si algún italiano o descendiente o asociación quisiera rendirle homenaje el próximo 12  de octubre, o simplemente saludarlo o conocerlo, no lo podría hacer, porque está muy lejos de la vereda y el acceso está cerrado.

Por otro lado, que se sepa, hasta la fecha, no hay nadie - persona o institución - que haya propuesto ir a recordarlo. 

Por eso, probablemente, Colombo, como muchas veces sucede con tantos de nuestros “nonnos”, prefiere mirar a otro lado, para no mostrar la tristeza que le provoca el olvido.

Hace un siglo, el espléndido monumento, colocado a pasos de la Casa Rosada, era expresión cabal de lo que representaba nuestra comunidad en la Argentina.

El mundo cambió, se declaró el final de la historia, aunque ésta siga su curso. Vivimos en la sociedad de lo inmediato y lo efímero,   en el que cuenta solamente el hoy.

Así vive también nuestra comunidad, apremiada por la urgencia por descubrir la fórmula de la supervivencia, buscando nuevos lenguajes para conquistar a las nuevas generaciones, por supuesto a través de las redes sociales. Sin más tiempo para ocuparse de las raíces (aunque se las nombre a cada rato) y de los frutos que nacieron de ellas, como el monumento a Cristoforo Colombo

Hace diez años la colectividad italiana organizada, se reunía por última vez libremente frente al monumento, para rendir homenaje a Cristoforo Colombo. Después llegó para el monumento el “encarcelamiento” y la necesidad de requerir permisos para visitarlo. Fue puesto en “aislamiento”, juzgado, sometido a maltrato y condenado al destierro.

 

En la foto publicada por  La Nación, el monumento a Colón en la Costanera hoy

Lamentablemente hoy el monumento a Colón, rearmado “a los ponchazos” después de ser desalojado de su prestigiosa ubicación inicial, rodeado de escombros y polvo, y olvidado en la punta del espigón, también expresa lo que la comunidad italiana representa en y para la Argentina, más allá de la retórica.

 

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