L'Argentina di origine italiana

18-07-2017 | Attualitá

La “bufala” sobre la ciudadanía italiana

No se han flexibilizado las normas para obtenerla para los descendientes de italianos nacidos en el exterior. De MARCO BASTI

“Noticia falsa que es tomada y amplificada por los medios”. Así define la Enciclopedia Treccani el significado moderno en italiano de la palabra “bufala”.

Es lo que se ha producido en la Argentina, aparentemente a causa de una nota transmitida por la agencia Telam, a partir de las declaraciones del viceministro de relaciones exteriores de Italia, Mario Giro al diario La Strampa.

¿Qué dijo Giro? Afirmó que en base a la ley vigente, cerca de 80 millones de personas en el mundo, descendientes de italianos, estarían en condiciones de solicitar la ciudadanía italiana. Las declaraciones al medio italiano, se dieron en el marco del debate en Italia sobre una modificación de la actual ley de ciudadanía que data de 1990 y que está basada en el principio del Ius sanguinis, es decir, la transmisión de la ciudadanía en base a la de los progenitores o ascendientes. En la Argentina en cambio, prima el principio del ius soli, en base al cual la ciudadanía se le otorga a todas las personas que nacen en suelo argentino. El debate que hoy se da en Italia, tiene que ver con la modificación de la ley existente, para darle la posibilidad a los hijos de los inmigrantes que nacen en territorio italiano, a ser ciudadanos italianos, algo que hoy es sumamente complicado.

Dicho sea de paso, el proyecto de ley de modificación que se estaba debatiendo en el Parlamento, el lunes entró en una via muerta, entre otras razones porque la constante llegada a los puertos italianos de miles de refugiados rescatados en el Mediterráneo, parece haber desaconsejado el tratamiento de la iniciativa en este momento. El proyecto de ley en cuestión, preveía una flexibilización de las condiciones para que los hijos nacidos en territorio italiano de los inmigrantes legalmente establecidos en la Península, pudieran acceder a la ciudadanía italiana.

En cambio el proyecto de ley en cuestión, no preveía ninguna modificación en lo relacionado a los descendientes de italianos nacidos en el exterior. Es decir que para los argentinos hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, etc, de italianos que emigraron a la Argentina, no cambia nada. La ley italiana, ciertamente muy generosa, tiene una sola limitación y es que si el italiano emigrado tomó la ciudadanía del nuevo país de residencia, en nuestro caso la de la Argentina, a partir del momento de obtenerla, pierde o perdió, el derecho de transmitirla. La otra limitación es que las mujeres italianas transmiten la ciudadanía sólo a partir de 1948, cuando entró en vigencia la Constitución de la República. Por ese motivo los hijos de italianas, nacidos antes del 1º de enero de ese año, pueden solicitar el reconocimiento de la ciudadanía italiana, solo por via judicial en Italia.

Es una ley amplia, decíamos, al punto que el año pasado fueron reconocidos en la Argentina más de 20.000 nuevos ciudadanos italianos a un promedio de 1.700 por mes. Con más de 900.000 ciudadanos registrados en los nueve consulados italianos en el país, la Argentina es el país en el que reside la mayor comunidad italiana del mundo fuera de Italia. Dicho sea de paso, se trata de una presencia récord que tiene influencia en el funcionamiento de los consulados, porque el paso siguiente a la obtención de la ciudadanía, para casi todos los nuevos ciudadanos, es la solicitud del pasaporte.

"No hay solo motivos afectivos en quien pide la ciudadanía, sino sobre todo el intento de garantizarse un pasaporte europeo en momentos de dificultades económicas y tensiones políticas y sociales", dijo Giro en su entrevista a La Stampa, de la que tomó la noticia Telam. El razonamiento del vicecanciller es que si fuera de Italia alguien puede tomar la ciudadanía italiana para obtener un pasaporte europeo, “por cualquier cosa”, también sería justo que esa misma ciudadanía puedan obtenerla los hijos de los inmigrantes legalmente establecidos en Italia. Un razonamiento compartido por Migrantes, la agencia de la Conferencia Episcopal Italiana que se ocupa de la atención a los migrantes, en la que hacen notar que “parece por lo menos igual de justo que quien nace en Italia, se educa en sus escuelas y habla italiano, tenga la misma posibilidad de ser ciudadano italiano que quien nació en el exterior, muchas veces no habla italiano y no conoce Italia, salvo que haya venido como turista y que sólo obtiene la ciudadanía por interés, por ser descendiente de un italiano que quizás emigró a la Argentina a fines del siglo XIX”.

Como decíamos, el proyecto de reforma de la ley de ciudadanía entró en un impasse por razones de oportunidad, pero el episodio sirvió también para poner de manifiesto cómo en la comunicación entre Italia y la Argentina, muchas veces la información está poco fundada, muchas cosas erroneamente se dan por sabidas o se confunden las circunstancias. Algo curioso tratándose de dos países tan profundamente unidos, justamente por vínculos de sangre, cultura, negocios, usos y costumbres. Approssimativo, vago, impreciso. Así es muchas veces el conocimiento entre italianos y argentinos. Tan iguales, tan distintos ... tan iguales.

 

MARCO BASTI

marcobasti@tribunaitaliana.com.ar

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